Canino
Nelson Walter Martínez Espinoza
Si un tradicional pastor de iglesia evangélica viera esta película probablemente intentaría justificar su comportamiento con su familia, pensando que no llegaría a tanto. Otro patriarca se vería reflejado y diría que es por el bien de su sagrada familia.
Lo cierto es que la película “Canino” es una obra polisémica, pocas obras logran un amplio margen de ambigüedad para que el espectador tenga una serie de reacciones frente al estímulo visual que plantea, no solo es una película para ver es un motivador para mirarse a uno mismo.
Esta película no solamente estimula nuestros sentidos, también apela a nuestra cultura y costumbres adoptadas en el marco de nuestras tradiciones, aquellas que seguimos de forma intuitiva y que al ser proyectadas en una pantalla nos abre los ojos.
Canino, se trata de un padre de familia, su esposa y tres hijos, el proveedor de recursos, el trabajador, el único que gana dinero, mantiene el orden de su hogar controlando todo cuanto los hijos pueden consumir y no se trata solo de alimentos, sino de lo que deben conocer y saber del mundo exterior. El no acceso a medios de comunicación es la estrategia perfecta para separar el mundo exterior del pequeño reino del hogar.
Desde otra lectura “Canino” es la representación irónica del patriarcado absoluto, done la mujer es militante a la sumisión, no tiene iniciativa propia para su emancipación porque la comodidad de tenerlo todo es más que suficiente.
Es un teatro del absurdo, una imitación bizarra del ejercicio del poder. En el fondo no busca complacer al espectador con una historia que nos reconforte sino nos plantea situaciones que nos inquietan, nos lleva al límite de nuestra tolerancia, pero también nos empuja a mirar la radicalidad que alguna gente vive con normalidad. Retrata el machismo sublimado donde todo lo que haga el padre / hombre está bien, es justificable, es un acto de amor para proteger su bien más preciado como es la mujer, sus hijas y su hijo.
De ritmo lento, pero de escenas contundentes, “Canino” nos permite dialogar de la vida, la seguridad, la emancipación de los hijos, los límites de ser padre, de la violencia cultural que no es corporal, de la negación de la libertad, del control total sobre la vida de los otros, la sumisión, el amor y la satisfacción sexual bajo la tutoría del padre.
La sola insinuación del incesto para satisfacer la curiosidad de la hija, es una provocación que desata asco e ilustra claramente la mente de un hombre que no ve límites para preservar su poder total sobre la vida de otros, más aún si son sus hijos.
Con escenas chocantes, esta película nos provoca hablar sobre el patriarcado para desenmascarar, confrontar al violento que construye su poder sobre la base de la dominación.
Canino, una película griega dirigida por Yorgos Lanthimos, estrenada en el año 2009

Comentarios
Publicar un comentario